Ya graduados, ¡a seguir transformando!

Doscientos docentes y dinamizadores se graduaron del diplomado Prácticas pedagógicas para la transformación de las educaciones rurales. ¿Su compromiso? Seguir cambiando y mejorando las realidades del sur del Tolima desde las aulas.

Loco es quien hace lo mismo una y otra vez esperando resultados distintos. Si Einstein tiene razón en su definición, es evidente que ninguno de los 200 graduados del diplomado Prácticas pedagógicas para la transformación de las educaciones rurales, organizado por Educapaz, está loco. Y cómo habrían de estarlo, si no solo dedicaron gran parte del último año a aprender nuevas estrategias metodológicas en el tema, sino que, como parte del diplomado, aprendieron a proponer y a desarrollar iniciativas de aprendizaje y servicio para mejorar la relación entre las escuelas y las comunidades. ¡Están haciendo cosas distintas para obtener resultados diferentes!

¿Qué tal si se usa la huerta escolar o el reciclaje para fortalecer la relación entre el territorio, la comunidad y la escuela? ¿Qué pasaría si se utiliza la música y los saberes tradicionales para mejorar el proceso de aprendizaje? ¿Por qué no hablar con los viejos y sabios de la comunidad para convertir las aulas en espacios de paz? No se trata de preguntas hipotéticas ni de escenarios utópicos; son soluciones reales a problemas auténticos, iniciativas ideadas por las comunidades educativas del sur del Tolima y que cada uno de los graduados del diplomado, con el acompañamiento de Educapaz, ayudó a desarrollar.

Fueron 134 mujeres y 66 hombres quienes  completaron el diplomado, un grupo de gestores y dinamizadores comprendidos con utilizar lo aprendido con utilizar lo aprendido, con cambiar la forma de enseñar en las aulas rurales para poder transformar sus realidades y dinámicas. esa fue la principal motivación para asistir a jornadas de clausura realizadas el 26 t el 30 de noviembre en planadas y el 1 de Diciembre diciembre en Ataco (para los participantes de ese municipio): no se trató simplemente de ir a recibir un diploma sino de asumir la responsabilidad de no dejarlo empolvar, de convertirlo en una herramienta útil para manejar los problemas socioemocionales en las comunidades educativas, para mejorar el ambiente y la convivencia en las aulas y para renovar las estrategias de aprendizaje.