En tiempos tan difíciles como estos, se hacen particularmente necesarios los espacios de catarsis. Este es uno de ellos, uno que hemos puesto a disposición de las comunidades educativas.

«Es muy complicado todo lo que está pasando. Para mí ha sido muy difícil perder la libertad, cambiar el estilo de vida y tener que permanecer todo el tiempo en casa. En muchas ocasiones me he sentido un poco frustrada por no poder salir a la calle, por no poder ir a los sitios que frecuentaba, por no poder visitar a mi familia más cercana. Ellos están lejos, mi mamá y mi papá. Me siento un poco triste por todo lo que está pasando». María Camila Arteaga. Estudiante de la Escuela Normal Superior de Corozal, Sucre.

«No puedo esconder que extraño el contacto piel a piel con mis compañeros y profesores, con las personas que nos transportan a diario, con el resto de mi familia; ¡ver la ciudad en movimiento! Pero, de otro lado, he recuperado la paciencia, porque a mi edad, quizás por las hormonas o tal vez por todo lo que me rodea, siempre viví acelerada e impaciente». Xayrha Valentina. Estudiante colegio Sintrafec. Ibagué, Tolima.

«Me he sentido muy distinto y extraño puesto que nunca había pasado por una situación así. Me doy cuenta de que la escuela y otros lugares que frecuento, así como las personas con las que comparto, son tan intrínsecos a mi realidad, que el deseo por volver a hacer lo que me gusta y por reencontrarme con ellas se ha convertido en una esperanza». Kevin Sánchez. Estudiante de la Normal Superior María Inmaculada. Manaure, Cesar.

«La cuarentena ha sido un espacio que me ha permitido tener una perspectiva distinta de la convivencia con mi familia, porque el trabajo de mis padres ha sido muy complejo desde casa: yo diría que se encuentran presentes desde la ausencia. Mirando el lado positivo de la situación, hablaría de un relacionamiento distinto con mi hermano, pues ahora hablamos más y casi todas las tardes estamos jugando ajedrez. La cuarentena también me ha permitido volver a hacer ejercicio». Estefany Lizeth Cadena Rodríguez. Nodo Red Jóvenes de Educapaz. Bogotá.

«¿Y si en realidad esta pandemia es una oportunidad para acercarnos como familia, para darnos cuenta de que en el afán de nuestras vidas hemos dejado de lado los momentos más importantes con ellos? ¿Y si en realidad hoy tenemos la oportunidad de volver a acercarnos, hablar con nuestros hijos e intentar conectarnos con nuestros sentimientos?» Nidia Constanza Martínez. I.E. La Primavera, sede Oasis Bajo. Planadas, Tolima

«Lo que pienso de todo esto es que la naturaleza, una vez más, se sale con la suya, y que esta situación nos debe dar herramientas para fortalecer nuestros procesos sustentables. Es necesario dejar de lado las actividades académicas y trabajar mucho la formación vivencial, que los padres fortalezcan los procesos identitarios de sus hijos, permitir que dialoguen la educación escolarizada y la educación para la vida». Milciades Rentería, Consejo Asesor Regional del Chocó para Educapaz.

«El mundo llora, la tierra aclama, el mar se agita, el sol se apaga. Ríos y esteros llorando están, y en los raiceros grita el manglar. ¿Qué pide esta humanidad, si todo lo ha destruido? En la tierra hay mucho oro y contaminan los ríos, se acabaron los productos que sembramos en la tierra. Cambiamos paz por la guerra, y ya no hay pa’ la cena». Nany Valencia, Escuela Comunitaria de Paz, Arte y Cultura Tejiendo Saberes, de Guapi.