Una paz de película

¿Es posible construir paz a través del cine? Mi película es estar en paz, una iniciativa lanzada el pasado 24 de agosto, no solo está convencida de ello sino que además cree que las películas son la ventana colectiva ideal para hacer memoria, transitar el pasado, reconocer lo ocurrido y perdonarnos para avanzar, aún en medio de la actual violencia y polarización.

El cine es una herramienta que puede convencernos de ir a la guerra: cuando los Estados Unidos entraron a la II Guerra Mundial, en 1941, la mayoría de ciudadanos se oponía. Menos de un año después, las opiniones dieron un giro radical en favor de la guerra, en parte gracias a la influencia del cine y la inmensa cantidad de películas creadas por Hollywood que promovieron la idea de una guerra justa entre héroes (EE.UU. y sus aliados) y villanos (los nazis y sus socios).

El cine es una estrategia que puede convencernos de construir paz: cuando Sudáfrica eliminó el apartheid, en 1992, la mayoría de sus habitantes creía en la inminencia de una guerra civil, y el grueso de los afrikáneres (mi-noría blanca del país) estaban convencidos de que la segregación racial no era tan terri-ble como decían. Un par de años después, el apoyo al proceso de reconciliación y la aceptación de responsabilidades fue mayoritario, en parte gracias a la masiva proyección de películas que mostraban el apartheid desde el punto de vista de las víctimas.

Estos dos ejemplos reflejan la capacidad que tiene el séptimo arte de representar realidades y, al mismo tiempo, de posicionar nuevas narrativas y valores para transformarla, capacidad que puede ser usada como bandera de guerra o como paloma de paz. Conscientes de este poder y convencidos de la necesidad de usarlo en Colombia para hacer memoria, transitar el pasado, reconocer lo ocurrido y perdonarnos para avanzar en la construcción de paz, nació Mi película es estar en paz, una iniciativa de la Corporación Cine Vagabundo y Rat Park, con el apoyo de Movies That Matter (Holanda) y el Ministerio de Cultura de Colombia, y la asesoría de Educapaz y Wayna Colombia. 

Después de más de 50 años de conflicto armado afirma Laura Silva, directora de Cine Vagabundo firmamos un acuerdo de paz pero seguimos en polarización social y aún no sabemos perdonar. Desde Mi película es estar en paz, creemos que viendo buen cine sobre paz, guerra y diversidad podemos emprender una conversación nacional que nos ayude a sanar (…) Queremos oír, ver y experimentar tu versión de la realidad, tus ideas para la paz».

No se trata simplemente de sentarse a ver algunas películas recomendadas: alrededor de estas se ha construido un programa de YouTube para analizarlas, un mercadito cultural y de pequeños productores en línea, un concurso nacional de filminutos por la paz y, para catorce festivales de cine qué tiene del país, talleres de inglés, escritura de proyectos, financiación alternativa y fortalecimiento empresarial.

El 24 de agosto fue el lanzamiento oficial de la iniciativa, a través de un conversatorio sobre arte, ciudadanía, comercio y paz, con un panel de lujo que incluyó a Humberto de la Calle, jefe de la delegación del Gobierno en la mesa de diálogo con las FARC, Carolina y Mario, del proyecto de construcción de paz Con olor a café, Vanessa Gocksch, del proyecto comunitario y cultural Selvatorium, las directoras de cine Victoria Solano y Juan Pablo Ríos, el influyente político Wally, el psico-terapeuta Felipe Casilimas, el artista plásti-co Édgar Humberto Álvarez, Leonardo León, cofundador de Wayna Colombia y Nicna Camargo, de Educapaz.

Fue precisamente Humberto de la Calle quien recordó que durante la mesa de negociación de La Habana, cuando arreciaron las noticias falsas y los mensajes en contra de la paz, se pensó en usar el cine para contrarrestarlas: «Los mensajes antagónicos tenían una base racional, iban dirigidos a las zonas cerebrales que buscan responder a la razón. Si uno se sale de allí y busca en los lóbulos temporales un lenguaje sublimado por medio del arte, ya no desde la racionalidad sino desde la emoción, tiene una forma indirecta de superar la barrera que hemos creado. El servicio del arte es la narrativa, mantener viva la historia, contada de una manera vivida, como ocurre con el teatro o con el cine». 

Para el 2020, Mi película es estar en paz cuenta con los derechos de veintidós filmes sobre la paz, la guerra, la diversidad y la justicia social en Colombia y el mundo, duros, difíciles, intensos y reales, ellas útiles para mirar la herida social que tenemos como país, conocerla, reconocerla, perdonarla y construir a partir de allí paz. Puedes encontrarlos en la página oficial de la iniciativa: 25 películas sobre el conflicto y la diversidad