Ubaté en clave de paz

Algo interesante está ocurriendo en Ubaté: la paz parece estar tomándose los currículos educativos de este municipio cundinamarqués, en especial los de formación para maestros y maestras.

En esto mucho tiene que ver la Escuela Normal Superior de Ubaté, una de las 137 normales que existen en Colombia, encargadas de brindar la formación inicial a docentes de escuelas, especialmente en las zonas más aisladas del país. Lo que hace especial a esta institución, es que allí están empeñados en construir un currículo regional para la paz. 

Todo empezó -como nos lo cuenta Sandra Milena Fajardo, docente e integrante del equipo dinamizador del proceso- en 2016, momento en el que implementaron el proyecto «Cátedra de paz». Este, más allá de ser una simple asignatura, como exige la legislación vigente, se propuso imaginar diferentes maneras de darle al municipio verdaderas herramientas prácticas y conceptuales para construir paz: «A la comunidad -recuerda la profe- la involucramos participativamente en muchas actividades que se hicieron, centradas en la reconstrucción de la memoria, en el conocimiento de la violencia del país y de los hechos victimizantes, y en la solidaridad y la empatía con las víctimas. Para ello hicimos galerías de la memoria, carnavales por la paz y diálogos pedagógicos con mujeres víctimas del conflicto armado, entre otras actividades recreativas y artísticas». 

La acogida comunitaria superó las expectativas, el interés de otros actores creció y el nivel de compromiso de la normal no hizo sino aumentar a la par, Sabían que tenían algo grande y potencialmente transformador entre manos; sabían que no era una simple cátedra; sospechaban que era mucho más que una iniciativa coyuntural, pero, qué era exactamente? La respuesta no tardó en llegar era una apuesta de práctica pedagógica, una en la que se tomaba la decisión de transversalizar sin titubeos el enfoque de paz, evaluando incluso la posibilidad de garantizar que este componente estuviera, siempre, en los currículos para docentes.

Con el horizonte claro, en 2017 se conformó lo que llamaron el «equipo dinamizador», un grupo de directivas, docentes y estudiantes encargados no solo de liderar el proceso sino además de crear contenidos para las planeaciones académicas e imaginar prácticas que pudieran generar reflexiones sobre la paz; uno que, bajo el liderazgo de la normal de Ubaté, se amplió a otras instituciones públicas del municipio, contando ahora con la activa participación del Colegio Departamental Santa María, el Instituto Simón Bolívar, la Institución Educativa Bruselas y la Institución Educativa Volcán; todos ahora parte fundamental para la planeación e implementación del proceso. 

«Hemos llegado a algunos acuerdos -explica Sandra-y pensamos que es importante entregarle a Ubaté un currículo regional para la paz que se entiende no solo como un documento conceptual y de contenidos, sino como una propuesta con unas herramientas concretas y específicas que pueden servir para transformar la cultura de violencia. En este proceso nos está acompañando Educapaz. Sabemos que de la mano con esta organización, podremos fortalecernos, aprender y generar un proceso mucho más sólido y con impacto e incidencia municipal y regional».

En efecto, nuestro programa viene acompañando y brindándole asistencia técnica a esta iniciativa, convencidos como estamos de que en ella hay suficientes y valiosos elementos de motivación, reflexión pedagógica e incidencia, que le permitirán convertirse en una experiencia transformadora. Buscando aportar a ello, junto con el equipo dinamizador, hemos concertado el plan de trabajo para el 2019, incluyendo un componente de formación para este grupo, acompañamiento en la planeación y realización de la Semana por la paz -en donde se esperan poner en práctica los elementos centrales de la propuesta curricular-, y la participación en los encuentros nacionales de redes y en los eventos regionales de investigación, entre otros. 

Estas actividades, como ya es costumbre en Educapaz, no responden a esfuerzos aislados sino a procesos integrales. Por ello es que, además de la de Ubaté, venimos trabajando con varias normales en diferentes partes del país, avanzando con ellas en la construcción de una red de investigación y trabajo sobre educación ciudadana, para la reconciliación y socioemocional (Crece), así como sobre la importancia de estas instituciones educativas para la ruralidad colombiana.

Algo interesante está ocurriendo en Ubaté, de eso no hay duda: la comunidad está empezando a convencerse de la importancia de la educación para la paz. Y uno de los grandes responsables de este cambio de mentalidad es la Escuela Normal Superior del municipio y todas las instituciones educativas aliadas que se han sumado a esta iniciativa, como lo enfatiza Sandra Milena en nombre de todo el equipo que la acompaña, «la apuesta es a que los maestros y maestras comprendan el escenario rural como un espacio básico en la formación, que sean conscientes de que pueden aportar lógicas de cambio a las culturas de las violencias, y de que son los llamados a posicionar otras miradas, valores y culturas pacíficas en sus ejercicios pedagógicos».