Somos generación de paz: Educapaz rechaza el asesinato de los cinco jóvenes constructores de paz en Cali

Con profundo dolor y absoluta indignación recibimos la trágica noticia del asesinato de Luis Fernando Montaño Quiñónez, Josmar Jean Paul Cruz Perlaza, Leider Cárdenas Hurtado, Álvaro José Caicedo Silva y Jair Cortés, ocurrido el 11 de agosto en Llano Verde, suroriente de Cali. 

Desde el Programa Nacional de Educación para la Paz –Educapaz–, rechazamos todo acto de violencia en contra de niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Este aberrante caso resultó ser un golpe particularmente devastador para nosotros al involucrar a personas que han sido cercanas a nuestros procesos y que habían demostrado su compromiso con la construcción de paz: Luis Fernando, estudiante de séptimo grado del Instituto Los Ángeles de Dios, hacía parte del Grupo de Formación de Pedagogía de la Verdad organizado por la Comisión de la Verdad y Educapaz. Jair, por su parte, como miembro del Semillero de Jóvenes de Afrodes, participaba frecuentemente en las actividades y reflexiones que sobre la reconciliación se hacían en Cali.

Por eso condenamos categóricamente este crimen, hacemos un imperativo llamado a que dejen de asesinar a la juventud colombiana e invitamos a todo el país a dignificar la memoria de estos cinco jóvenes sin caer en falsos prejuicios por el lugar en donde vivían y recordándolos como lo hacen sus familiares, amigos y vecinos del distrito de Aguablanca: como promotores de paz y de reconciliación. 

Desde Educapaz extendemos toda nuestra solidaridad y apoyo a las familias, seres queridos, allegados y comunidades educativas de Luis Fernando, Josmar, Leider, Álvaro y Jair. Repetimos y repetiremos sus nombres para no olvidarlos y para que no se conviertan en una simple y triste estadística más. Ratificamos, ahora más que siempre, nuestro compromiso de seguir acompañando los sueños y los procesos de transformación personal y comunitaria de las niñas, niños y jóvenes de Aguablanca, de Cali y de Colombia.

Si el país realmente quiere transitar el camino hacia una sociedad en paz, debe empezar por garantizar el derecho a la vida de una niñez y juventud que se entiende a sí misma como una Generación de Paz y que se niega a que las armas quieran imponerles lo contrario.