Reconocer el pasado, resignificar el presente, construir el futuro.

La Comisión de la Verdad le presentó una serie de  sugerencias a la Comisión Asesora para la Enseñanza de la Historia de Colombia (CAEH), con el fin contribuir a la reflexión sobre cómo transformar el sentido y el enfoque de la enseñanza de la historia dentro de los referentes curriculares para las Ciencias Sociales integradas en los establecimientos educativos colombianos.

«El “silencio curricular” frente al conflicto armado que se presenta en muy buena parte de las escuelas de Colombia, está contribuyendo a la normalización del mismo y a que los imaginarios y discursos que legitiman las violencias se perpetúen. No hablar del conflicto armado no está ayudando a que los niños, niñas y jóvenes de Colombia no sufran por el conflicto armado, y mucho menos contribuye a que crean que tienen un lugar importante en su superación». Con esta contundente afirmación, la Comisión de la Verdad justifica la necesidad de fortalecer la enseñanza de la historia de Colombia en clave de una verdad restauradora que contribuya a la no repetición del conflicto armado. 

Dentro de sus aportes, la Comisión evalúa que en el país no ha existido una política pública educativa que promueva la reflexión sistemática del conflicto armado desde un enfoque restaurativo, que esto ha ocasionado que las y los estudiantes tengan imaginarios “superficiales y fragmentados” del conflicto armado determinados solo por sus experiencias personales, familiares o por los discursos políticos a los que están expuestos; o que en Colombia las iniciativas robustas de reflexión histórica sobre el conflicto han provenido de unos pocos maestros y maestras, por iniciativa propia, pero no sistemáticamente desde la institucionalidad como sería deseable. 

Dentro de estas iniciativas, la Comisión de la Verdad resalta el proyecto Escuelas de Palabra de Educapaz, no solo por su capacidad para identificar aquellas instituciones educativas y docentes que están promoviendo este tipo de visiones, sino por la promoción que hace de procesos de investigación participativa, dentro y fuera de las aulas, para que docentes, estudiantes y comunidades educativas en general puedan vivir el reto de esclarecer y reconocer las verdades en aras de promover convivencia y no repetición de las violencias. 

«La Comisión de la Verdad ─dice el documento que se le hizo llegar a la CAEH─ considera que esta propuesta de las lógicas de las verdades puede dar muchas pistas sobre cómo posicionar la verdad como bien público en la escuela desde el preescolar hasta el grado 11».