¡Que vivan los estudiantes! Balance de una movilización que aún no acaba

Alejandro Palacio, representante estudiantil al Consejo Superior de la Universidad Nacional de Colombia, y Paulina Morales, vocera nacional de Todos por la Educación, hacen un balance de los logros y retos de la movilización estudiantil colombiana.

La calidad de la educación, tema que por momentos pareció olvidado, ha vuelto a ubicarse como prioritario en la agenda nacional. Esto, en buena medida, ha sido gracias a la movilización nacional estudiantil que, congregando diferentes organizaciones y liderazgos en casi todas las regiones del país, puso a hablar al Gobierno nacional, a los gobiernos locales, a los medios de comunicación y a la ciudadanía en general de los afanosos problemas del sector y la mejor manera de solucionarlos.

Alejandro Palacios Restrepo, representante estudiantil al Consejo Superior de la Universidad Nacional de Colombia, fue uno de sus principales líderes. Dora Paulina Morales Camargo siguió muy de cerca el proceso, como vocera nacional del movimiento ciudadano Todos por la Educación. Ambos hacen un balance de los logros y retos de esta movilización.

EDUCAPAZ: ¿Cuáles fueron los principales acuerdos alcanzados por el movimiento estudiantil con el Gobierno nacional?

ALEJANDRO PALACIOS (A. P.): van en cuatro direcciones: primero, lo financiero. Es un acuerdo que suma 5,85 billones de pesos (…) Son recursos para todo tipo de gastos bien importantes para la educación: van recursos para la base presupuestal, 1,34 millones de pesos, van recursos para Colciencias, 1,5 billones de pesos, van recursos para becas doctorales, para la construcción de nuevos edificios y dotación de mobiliario, van recursos para la investigación (…) No van a ser suficientes frente a un déficit de más de 20 años de desfinanciación, pero sí es un paso muy importante que acabamos de lograr en el sentido de que 6 billones aseguran estabilidad y tranquilidad financiera a nuestras universidades durante estos cuatro años de gobierno. El segundo acuerdo fue normativo: logramos consolidar vía resolución ministerial que la mesa de negociación seguirá trabajando a lo largo del tiempo (…) en, por ejemplo, una reforma al artículo 86 y 87 de la Ley 30, una reforma integral del Sistema General de Regalías (…) para hacer una reforma estructural al Icetex, etc (…). El tercer acuerdo fue sobre las garantías para la movilización (…): los estudiantes tendremos garantías para seguir movilizándonos sin retaliaciones académicas ni disciplinarias (…) ni afectaciones laborales y salariales a nuestros docentes y, lo más importante, la creación de un Comité permanente para la defensa de los Derechos Humanos en el sector educativo, dónde estará la Policía Nacional, los estudiantes, la Alta Consejería para los Derechos Humanos, la Defensoría del Pueblo, entre otras (…). Y el cuarto acuerdo, la construcción de una política de Estado en materia de educación superior. PAULINA MORALES (P. M.): el principal logro fue haber tenido un acuerdo en sí mismo; ver que, aunque paulatinamente, desde el Gobierno hubo la intención del diálogo, de lograr algo con los estudiantes y rectores, escuchar a las partes y, a partir de ello, construir algo que aportara a las necesidades de nosotros como estudiantes y ciudadanos (…). Los acuerdos estuvieron centrados en la parte presupuestal para subsanar el déficit adquirido con las universidades a través del tiempo (…) Entonces en el corto plazo, en 4 años, habrá un aumento en el presupuesto, aumento que es mucho mayor que el que se pensaba antes de la movilización. Sin embargo, esto no será suficiente para subsanar este déficit histórico; simplemente intenta tapar unos huecos, unos vacíos, unas necesidades ya instaladas de las universidades, pero no aumenta la calidad, no aumentan los cupos.

EDUCAPAZ: ¿Dentro de los acuerdos quedó incluída la educación rural?

A. P.: dentro de la negociación siempre estuvo presente cómo muchos jóvenes colombianos no pueden acceder a la educación superior, la gran mayoría en la ruralidad, así como la brecha entre lo urbano y lo rural en la educación superior (…) Como tal, dentro de las discusiones no se acordó nada acerca de la educación rural, pero es uno de los temas que va a estar presente en las reformas normativas [que se discutirán en la mesa] (…) Necesitamos recursos para llevar la universidad a los lugares más apartados. P. M.: yo creo que a nivel de educación rural no hay por parte del movimiento ni de varias organizaciones un conocimiento a fondo. Entonces las discusiones sobre la educación rural desde lo estructural y desde lo presupuestal es algo que no se vio (…) Por ejemplo, es claro que no se discute la desigualdad que existe en la distribución económica dentro de las universidades (…) que hace que las ciudades más grandes como Bogotá o Medellín tengan más dinero y aquellas que se encuentran más alejadas de las capitales no reciban tanto presupuesto, ni un respaldo que les permita a las personas que viven en lo rural, que crecen en lo rural, acceder a la educación que quieren en la cercanía de su hogar (…) Siento que es un tema que quedó en el aire (…) que no ha sido prioridad para el movimiento estudiantil y que debería serlo para este 2019.

EDUCAPAZ: ¿Cuáles serán los principales retos del movimiento estudiantil para el 2019?

A. P.: son dos: un reto externo es hacerle veeduría al Gobierno nacional para que cumpla los acuerdos, que no nos haga ‘conejo’, para que desembolse los recursos en los que están estipulados (…) No queremos que este acuerdo sea uno de esos tantos que ha firmado el Gobierno y terminan guardados en un cajón del Ministerio de Educación (…) El otro reto que tenemos, uno interno, es lograr que los recursos se ejecuten bien en nuestras universidades, que los rectores los gasten de la mejor manera, que prioricen los recursos y los gasten en las necesidades más importantes de nuestras universidades; y ahí también estaremos haciendo la veeduría.

P. M.: trabajar lo presupuestal estuvo bien, pero ahora hay que trabajar lo estructural, llevar la discusión más arriba; definir qué es lo que necesitamos dentro de las universidades (…), cuáles son las necesidades tanto en lo rural como en lo urbano (…), cómo se conecta la educación básica con la media y la superior, cómo la articulamos para responder a las necesidades del país (…). Pero para el movimiento, sobre todo, lo que se viene este semestre es buscar las disruptivas emotivas, mover a la ciudadanía, hacerle sentir lo que estamos haciendo, para que se entienda la importancia, que lo estamos haciendo no solo por nosotros sino por todo el país.