Maratones crese

Tres ciudades, tres días, 30 horas y 160 estudiantes, maestras y maestros. Así fue la intensa y fructífera maratón de innovación Crese, organizada por Educapaz entre el 20 y el 27 de noviembre en Bogotá, Cali e Ibagué. ¿El objetivo? Reunir a la comunidad educativa más entusiasta, a aquellos que conocen de primera mano los beneficios de la educación ciudadana, para la reconciliación y socioemocional, y darles las herramientas para hacer aquello con lo que están sinceramente comprometidos: ayudar a que Crese llegue a otras escuelas del país para que estas puedan emprender el camino de consolidación de ambientes escolares y climas de aula más pacíficos y democráticos. 

Formalmente, de lo que se trata Crese es de una propuesta de transformación de las relaciones al interior de las comunidades educativas que contribuyan a la construcción de la cultura de paz en Colombia. Para lograrlo, la apuesta de Educapaz ha sido incrementar la importancia y la implementación de metodologías que promuevan capacidades socioemocionales, para a ciudadanía y la reconciliación, contribuyendo de esta forma a la formación integral de los individuos y a la construcción de paz en la sociedad.

Pero es en la práctica en donde se alcanza a vislumbrar su real alcance, utilidad y funcionamiento. Si no, que lo diga Andrea del Pilar Torres Rincón, docente orientadora de la I.E.T. Medalla Milagrosa y participante de las maratones, quien notó, acertadamente, que con Crese “se tiene una mejor convivencia entre toda la comunidad educativa: padres de familia, estudiantes, docentes, directivos; hay un mejor manejo de las emociones, [falencia] que es lo que está llevando a que se generen tantos conflictos a nivel institucional”. 

El impacto de Crese va mucho más allá de la escuela. Esto lo ha entendido muy bien otra de las asistentes a las maratones, Laura Camila Bedoya Benavides, una joven estudiante indígena de la I.E.T. Soledad Medina, para quien “el ser humano se mueve precisamente por eso: emociones. Imagínate tener una educación emocional que nos diera un enfoque en lo bueno y no en lo malo como estamos acostumbrados (…) Imagínate que nos educaran para estar emocionalmente bien con nosotros mismos y eso poderlo expresar ante la sociedad. Podríamos hablar de una paz como ha sido nuestra meta”. 

Las maratones sirvieron precisamente para ello: para comparar puntos de vista sobre Crese, para ahondar en sus potenciales y diversos impactos, y para crear una red de relaciones, intercambio, cooperación, actividades e interacciones sociales que permitan descubrir, interpretar y cocrear espacios para replicar este innovador tipo de educación en más escuelas, más municipios y más departamentos de Colombia. Ese fue el compromiso con el que salieron los 160 maratonistas Crese, la avanzada de una comunidad que ha vivido en carne propia las limitantes de la educación tradicional, las bondades de la formación socioemocional, ciudadana y para la reconciliación, y que está convencida de que locura es seguir haciendo las cosas de la misma forma esperando resultados diferentes.