La paz se toma la palabra

Buscando acercar el tema de la paz a las bibliotecas, centros culturales, escuelas, barrios y hogares, desde una perspectiva cotidiana, crítica y creativa, el Banco de la República desarrolló el proyecto «La paz se toma la palabra», poniendo a disposición de las personas un baúl de herramientas con contenidos y materiales físicos y digitales. Hablamos con Natalia Guarnizo Pineda, coordinadora del proyecto.

Nunca se trató solo de la firma de un papel ni se  esperó  que  de  un  día  para  otro  todos  los  conflictos del país desaparecieran. La paz, siempre lo supimos, tiene que ser construida día a día, «necesita palabras para nombrarla e imágenes para imaginarla». Y eso precisamente es lo que se propuso alcanzar La paz se  toma  la  palabra,  un  proyecto  nacional  de  la  Subgerencia  Cultural  del  Banco  de  la  República que busca generar conversaciones y reflexiones para contribuir al fortalecimiento de las diversas culturas de paz en Colombia por medio de la acción artística y cultural.

Son realmente tres iniciativas bajo la sombrilla de un mismo proyecto: una red de mediadores culturales en todo el país, una serie de encuentros,  talleres,  conferencias  y  exposiciones en las 29 ciudades en las que la red cultural del Banco tiene presencia, y un baúl de herramientas  físicas  y  digitales  para  pensar  y conversar sobre paz. Sobre este último hablamos  con  Natalia  Guarnizo,  coordinadora  del proyecto:

«El baúl contiene exposiciones, bolsas de juegos y actividades, maletas viajeras de libros, ciclos de conferencias, pódcast y material de referencia bibliográfica, entre otros. Procuramos que cada una de estas herramientas sea autogestionable, es decir que sus usuarios no necesiten que alguien les enseñe a manejarla; que sea flexible, o sea que pueda ser transformada en función de las experiencias, habilidades o contextos; y que permita la triangulación, es decir que facilite el abordaje de temas complejos a través de objetos o materiales».

El  material  del  baúl  se  divide  en  tres  líneas  temáticas: Hagamos las paces, herramientas que le dan sentido al valor moral de la paz y fomentan la convivencia, la reconciliación y la diversidad; Las reglas de juego, material para conocer y apropiarse de ciertas pautas para vivir armónicamente en sociedad, tales como  la  Constitución  de  1991  o  el  Acuerdo  de Paz; y Hagamos las paces con la naturaleza, una serie de estrategias para valorar la diversidad natural de Colombia, reconociendo aquellos  conocimientos  y  cosmogonías  que  sobre el tema tienen las culturas ancestrales y los pueblos campesinos del país.

Uno  de  los  elementos  más  innovadores  del  baúl es la Maleta viajera de la paz, organizada para tres tipos de públicos: infantil, juvenil y adulto. Para usarla tan solo se requiere de un mediador que esté dispuesto a leer e interactuar con dinámicas apropiadas para cada población. En esta maleta se encontrarán una serie  de  libros,  guías,  talleres  y  bibliografías  que permiten generar espacios para conversar sobre paz. «No es que haya una sola maleta para, por ejemplo, el público infantil; hay muchas. Lo que el mediador o maestro hace es pedir una y, una vez la desarrolle, puede pedir otra con otros enfoques para continuar el proceso», explica Natalia.

Una  característica  especial  de  estas  herramientas es que se adaptan a casi cualquier sitio,  como  aulas,  bibliotecas  o  centros  culturales, e incluso a espacios no convencionales como parques, barrios, veredas y hogares.

Los niños piensan la paz

Un ejemplo de lo que se puede encontrar en el baúl es este proyecto de lectura y escritura que, a través de juegos de palabras y ejercicios de producción de textos, explora los sueños, imágenes y deseos que tienen los niños y las niñas colombianas sobre la paz. «Se realizaron talleres con niños desde los ocho hasta los dieciocho años en 16 ciudades del país recuerda Natalia en los que se habló de paz, violencia, perdón y guerra. De allí salió un archivo de las voces de los niños y un libro ilustrado por la dibujante Power Paola en el que se seleccionaron algunos de sus aportes. Estos talleres están a disposición de los gestores culturales».

Los libros de la naturaleza

Esta herramienta digital propone dos actividades para explorar y expresar la relación que tenemos con la naturaleza de nuestro entorno, a través de la escritura, la conversación, el dibujo y la experimentación sensorial. Estas actividades están inspiradas en los talleres realizados por la artista María Buenaventura en el Segundo Encuentro Nacional de la Red de Mediadores La Paz se Toma la Palabra

Señas para la paz

Mucho de los materiales del baúl son resultado del trabajo colaborativo y algunos de ellos están dirigidos a poblaciones específicas y vulnerables. Un ejemplo de ello es Señas para la paz, una serie de 57 videos en lengua de señas creados con la ayuda de personas sordas, dirigidos a quienes quieran comprender el contexto colombiano en torno a la paz. «Nos dimos cuenta de que muchas de las palabras presentes en el Acuerdo de Paz no tenían descripción en la lengua de señas colombiana continúa Natalia: palabras como víctima, victimario, conflicto armado, etc. Entonces de una serie de talleres con personas sordas y con el Instituto Nacional para Sordos, salió esta herramienta colaborativa, un un glosario en lengua de señas para conversar sobre paz».