La paz es más que un mito

«La paz es más que un mito»

El tercer conversatorio de la estrategia La escuela dialoga con la JEP, realizado virtualmente el pasado 29 de julio, reunió al presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz ─JEP─, el magistrado Eduardo Cifuentes, y al magistrado auxiliar, Alejandro Moya, con estudiantes y docentes de colegios del Magdalena Medio, una de las zonas más afectadas por el conflicto armado colombiano. Durante este encuentro se habló del alcance de la JEP, la restitución de los derechos de las niñas, niños y jóvenes, el rol del Estado como actor del conflicto y otros temas. 

El Magdalena Medio, aquel extenso valle de 30 mil kilómetros repartido en siete departamentos del centro y norte del país, es una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado colombiano. Para Educapaz, resultaba fundamental abrir un espacio para que las comunidades educativas de esta región, testigos directos de los horrores de la guerra y actores de primer orden en la construcción de paz desde procesos organizativos, estuvieran frente a frente con los delegados de la JEP, les contaran sus vivencias, recuerdos y reflexiones acerca del conflicto y la paz y resolvieran sus dudas sobre el funcionamiento del componente de justicia del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición creado por el Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las Farc-EP. Este espacio fue, precisamente, el tercer conversatorio La escuela dialoga con la JEP

Durante dos horas, el magistrado Cifuentes  y el magistrado auxiliar Moya hablaron con los y las docentes y estudiantes del Magdalena Medio, como Valentina, quien abrió el primer bloque del conversatorio y marcó la pauta del encuentro leyendo uno de sus escritos, tan crudo como esperanzador: «A veces me pregunto qué tan real es la paz y que tan valerosos somos para ella (…) La paz es más que un mito, es real (…) Nadie ha profesado que el sosiego sea imposible». Sobre esta paradoja de un país que busca la paz pero aún no logra el cese del conflicto, el magistrado Cifuentes reflexionó sobre lo difícil que resulta superar cincuenta años de sangre y destrucción de lazos sociales y dar el paso hacia una sociedad en la que prevalezca el respeto hacia los demás y la construcción colectiva de bienes públicos, lo cual se lograría, de acuerdo a su experiencia, entendiendo lo que ha pasado, conociendo las relaciones de poder que llevaron a esa destrucción sin sentido, y haciendo un inventario de los daños causados para proceder a restaurarlos y a hacer una promesa bien cimentada de reconciliación. Elementos todos presentes dentro de la justicia transicional colombiana. 

Las y los asistentes al encuentro virtual también preguntaron por la forma en que se pueden restituir los derechos de las niñas, niños y jóvenes reclutados a la fuerza, una población que los invitados de la JEP calculan en 6 mil pero que aceptan puede llegar a los 16 mil, razón por la cual la justicia transicional lo ha incluido como uno de sus macro casos. También plantearon interrogantes sobre el alcance de la JEP para investigar al Estado como un actor dentro del conflicto, consultaron sobre las consecuencias de guardar silencio en los procesos que adelante la JEP, preguntaron por la relación entre el arte y la sanación de las heridas del conflicto armado e incluso sugirieron que los casos y expedientes deben  llegar de una mejor manera a las personas del común, como una forma no solo de dar a conocer los procesos judiciales sino de legitimar el sistema transicional. 

Fue una charla directa y honesta, muy reflexiva y nada propagandística, una que dejó sobre la mesa la necesidad de que distintas actores del Estado, de manera paralela al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, construyan las bases para superar condiciones de inequidad socioeconómica en las zonas tradicionalmente ignoradas que, no por casualidad, también son las más afectadas por la guerra; que las víctimas son y tienen que ser las principales beneficiarias de la jurisdicción para la paz, no solo como actores pasivos sino como uno de primer orden que incluso tengan la oportunidad de opinar sobre las posibles sanciones; que la cárcel no es la única pena posible sino que las sanciones restaurativas también son formas de justicia complejas pero necesarias.

La estrategia La escuela dialoga con la JEP, se realiza en el marco de una alianza entre Educapaz y la Jurisdicción Especial para la Paz dirigida a desarrollar procesos de reflexión pedagógica sobre los impactos del conflicto armado, la justicia transicional con enfoque restaurativa y las prácticas restaurativas en las comunidades educativas.