La Odisea

“Cuéntame la historia del hombre de muchos senderos, que anduvo errante mucho después de Troya (…) y dolores sufrió sin cuento”. Así inicia Homero su Odisea, o mejor, así inicia su poema épico sobre la odisea de Ulises para regresar a Ítaca. Y así mismo podríamos iniciar la historia de cuatro mujeres y dos hombres, gestoras y gestores pedagógicos rurales de Educapaz: Gloria Fernández, Mithdalya Ariza, Sofía Pérez, Sandra Bustos, Juan Sebastián Nieto y Néstor Herrera.

Los seis han sido responsables de acompañar a 99 sedes educativas en Ataco, Rioblanco, Chaparral y Planadas. Llegar allí, a esta parte de la Colombia profunda, no es tarea fácil: implica varios días de trasiego pasando del bus a la moto, cruzando caudalosos ríos, sorteando los filos de la cordillera a través de angostos caminos sin pavimentar, temiendo que la presencia de algún grupo ilegal lleve al traste su ya de por sí apretada agenda por la ruralidad tolimense.  

Tres recorridos han realizado estos gestores rurales entre mayo y noviembre de 2017, y en cada uno de ellos han recolectado anécdotas, experiencias y aprendizajes que dan cuentan de las condiciones educativas de la zona. Y es que cada vez que se vieron obligados a bajarse del jeep para evitar que el peso de sus cuerpos arrastrara el vehículo hacia el abismo (video 1), cada vez que tuvieron que echar mano de una cuerda y de la fuerza de acuciosos vecinos para subir la moto por una pendiente embadurnada por la lluvia (video 2), y cada vez que sintieron que la corriente de las quebradas era más fuerte que sus piernas (foto 3); no pudieron evitar pensar que aquella es la realidad diaria de muchos estudiantes y docentes de la zona para quienes llegar al colegio todos los días. Este es un homenaje a ellos y un llamado de atención al país político, porque ir a estudiar no puede seguir siendo una odisea.