La guerra fue a la escuela, pero ahora la verdad y la reconciliación emanan de ella.

Entre el 2 y el 3 de diciembre, en la Universidad del Norte y el Colegio San José, en la ciudad de Barranquilla, tuvo lugar la jornada de exposición de los resultados de Escuelas de Palabra región Caribe e insular.

«Muchos docentes hemos visto afectada nuestra salud mental; debemos reconocer que quizás nos equivocamos al haber guardado silencio sobre el conflicto armado todos estos años». Esta es la sincera y desgarradora confesión que hace Elizabeth Pérez, maestra de la I.E. Técnica de Promoción Social, del municipio de Carmen de Bolívar, una de las 250 personas que asistieron a la jornada de exposición de resultados del proyecto Escuelas de Palabra – Región Caribe e insular. 

Esta, una iniciativa de Educapaz y la Comisión de la Verdad para promover la investigación, la acción y la reflexión de las comunidades escolares sobre construcción de la verdad para acabar con el conflicto, acompaña a 32 proyectos de investigación presentados por establecimientos educativos, centros de reeducación y escuelas normales superiores de ocho departamentos del país: Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena, Sucre y San Andrés y Providencia. 

A este encuentro asistieron estudiantes, docentes, madres y padres de familia, además de las académicas Julia Paulson, de la Universidad de Bristol (Inglaterra), María Emma Wills, de la Universidad de los Andes (Colombia), y Alicia Cabezudo, de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina). Allí se presentaron los hallazgos, reflexiones y aportes que, desde sus respectivos proyectos investigativos, alcanzaron cada una de las instituciones que hacen parte de Escuelas de Palabra; al tiempo que se expusieron los productos creativos finales, muestras musicales y culturales tradicionales de los territorios, y se desarrolló el simposio “Pedagogía, verdad y no repetición”. 

Durante la clausura se realizó un acto simbólico de reconocimiento y aportes a la verdad desde la escuela, evento en el que las y los asistentes, valiéndose de mensajes de compromiso con la paz y la verdad, lograron convertir un arbusto hasta entonces deshojado, en un frondoso árbol, La guerra fue a la escuela… símbolo de un nuevo comienzo, de un renacer de la vida: «Yo mismo a veces me siento culpable cuando pienso en que pudimos haber hecho más para evitar que sucediera lo que sucedió», reflexionó Carmelo Arrieta, de la I.E. Villanueva del municipio de Valencia, Córdoba. «Nos piden calidad educativa en medio de tanto dolor y tanto miedo», criticó María Yovadis Londoño, de la I. Etnoeducativa San José de Uré. «La comunidad también tiene una responsabilidad –afirmó Aracely Rodriguez, de la ENS Montes de María del municipio de San Juan Nepomuceno, Bolívar– porque muchos normalizaron el accionar de los actores armados». «Los docentes no podemos permitir que ciertas voces del Estado pretenden negar la existencia de un conflicto armado que nosotros mismos padecimos», reclama Freddy Miranda, de la I.E. Luís Giraldo del municipio Agustín Codazzi, Cesar. 

El próximo año, Escuelas de palabra continuará en la costa caribe formando multiplicadores del proceso y consolidando redes, así mismo se caribe abrirá una nueva convocatoria, en esta ocasión buscando acompañar proyectos investigativos por la verdad y la reconciliación de instituciones educativas de la región Centroandina.