¿Cuáles deben ser los infaltables dentro de los planes educativos de las y los candidatos a las elecciones locales del próximo 27 de octubre? Jóvenes de varias regiones del país lo contestan.
 
Son más de ciento veinte mil personas y, cada una de ellas, aspira a quedarse con alguno de los veintiún mil cargos que muy pronto van a quedar vacantes. No es una feria de empleo. O quizás sí lo sea, pero no una cualquiera: de lo que se trata es de seleccionar a quienes, desde las juntas administradoras locales, concejos, alcaldías, asambleas y gobernaciones, liderarán el rumbo de nuestras comunas, corregimientos, municipios y departamentos por los próximos cuatro años. De esa magnitud es la importancia de las elecciones del próximo 27 de octubre.
 
Si pudiéramos hablar con cualquiera de estas candidatas y candidatos, preguntarles sobre sus agendas y propuestas educativas o, tal vez, sugerirles aquellos temas que no pueden faltar en sus planes y programas, ¿qué les diríamos? Eso fue precisamente lo que les pedimos imaginar a seis jóvenes estudiantes de diferentes regiones del país.
 
Uno de los más directos fue Santiago Tobar, estudiante de la I. E. Guillermo Angulo Gómez, de Ibagué. Sin mucho rodeo, y con la claridad propia de quien sabe de lo que habla, se animó a lanzar una pregunta a quemarropa: «Candidatos: ¿Cómo mejorarían los resultados de las Pruebas Saber no solo en grado once sino en sexto?»
 
Quien tampoco se la pondría nada fácil a las y los candidatos, es Julieth Katherine Escobar Ángel, estudiante de la Universidad del Tolima. Como buena futura administradora financiera, una de las cosas que más le interesa es tener las cuentas claras: «Ya hay un Plan Especial de Educación Rural, en donde se establecen las acciones que se contemplan para la educación preescolar, básica y media, y en donde se plantea que el estudiante es el centro del proceso de formación. Yo se los llevaría impreso y les preguntaría: ¿Cuáles de estas estrategias son viables dentro de su plan de gobierno, cuáles no y por qué? Que nos cuenten».
 
Roberto Carlos Cuero Carabalí, estudiante de Guapi y miembro de la Red comunicativa, un movimiento de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que promueve la memoria histórica y la construcción de paz a través del arte, los juegos y la comunicación, también opta por hacer una pregunta concreta: «Para nadie es un secreto que las zonas rurales han sido las más abandonadas por el Estado. ¿Cómo disminuir este déficit en la educación rural? ¿Qué propone para mejorar los currículos en esta zona del Pacífico, para que estén más contextualizados con su entorno y podamos tener una educación de calidad?».
 
Paola Moncada, estudiante del colegio Llano Verde, sede Nariño, en Cali, es personera y participante de los proyectos que realiza Educapaz en su línea de educación Crese, en la ciudad. Ella prefiere no hacer muchas preguntas pero, en cambio, sí plantear muchas sugerencias: «Los candidatos deben pensar en hacer más instituciones educativas y universidades para que todos tengamos las mismas oportunidades de estudiar. Tienen que pensar en aumentar los programas de beneficios para buenos bachilleres para que más estudiantes, cuando terminemos el colegio, podamos seguir estudiando. Deben mejorar el acceso a la alimentación y refrigerios, porque hay niños que lastimosamente no tienen un buen nivel económico para llevarlos. Pueden considerar buscar que todas las instituciones escolares tengan un lugar para hacer educación técnica; así los estudiantes del grado 11º pueden salir con un título».
 
Sugerencias sensatas y urgentes también es lo que les ofrece Juanita Valentina Cárdenas García, estudiante en Chaparral y miembro del nodo sur del Tolima de la Red Creando Lazos de Paz. Para ella, un infaltable en cualquier propuesta de campaña es una buena estrategia de «integración y participación de los jóvenes en la comunidad, garantizándonos espacios de empoderamiento e integración para compartir ideas y buscar soluciones a los problemas del municipio». Les recomienda, además, promover reformas para crear un «modelo educativo más dinámico, uno con el que los jóvenes se concienticen sobre la paz y sobre el impacto e incidencia que ellos tienen en el territorio y en la comunidad; uno que les permita tener herramientas motivadoras para cumplir con sus proyectos de vida».
 
Pero quien decidió ir mucho más allá en el ejercicio, fue Laura Estefanía Pillimue Quintero, estudiante del Colegio Unión Colombia en Bogotá, grado décimo. Ella, quizás llevada por la emoción, se animó a lanzar su propia agenda, como si fuera la candidata: «Una de mis propuestas sería que los sábados los colegios distritales, que están cerrados y vacíos, sean ocupados por profesores y estudiantes que quieran ir a la universidad; crear minicomunidades universitarias los sábados en estos colegios, como una opción para no desperdiciar estos espacios y para que los aprovechen los miles de estudiantes que se esfuerzan. Otra de mis propuestas sería hacer intercambios académicos entre colegios, ciudades y países, para adquirir conocimiento a través de lo empírico, de las experiencias de otros jóvenes destacados. También incrementaría el trabajo social, dándoles beneficios académicos a los estudiantes a los que les gustan los parques o el medio ambiente». 
 
Dos meses nos separan de las próximas elecciones. Santiago, Julieth, Roberto, Paola, Juanita y Laura, ya saben lo que quieren, esperan y exigen de las y los candidatos en materia de educación. Claro que no todos podrán votar aquel 27 de octubre: aún no cumplen la edad. Pero eso no les ha impedido interesarse en los aspirantes y leer sus propuestas: saben que quienes ganen tendrán una oportunidad real de mejorar la educación de las regiones del país pero, también, el poder de empeorarla. Por eso la vehemencia de sus preguntas, por eso lo exacto de sus sugerencias. Seamos más como estos seis jóvenes.