Intercambio de experiencias Paz a tu Idea: voces desde Antioquia y Cauca

San Juan es la vereda más poblada de La Unión, municipio del oriente antioqueño, una de las zonas que más sufrió el conflicto armado a inicios de este siglo y una de las pocas que cuenta con una institución educativa que ofrece educación básica y media, por lo que muchos de sus más de 200 estudiantes vienen de veredas vecinas. Allí, al interior de la Institución Educativa Rural San Juan, se conformó un colectivo de jóvenes y un semillero de investigación, acciones que a través del arte, la cultura y técnicas de educación popular, ayudan a generar espacios de reflexión crítica entre pares sobre su relación con el territorio, la vida en el campo, la valoración de la ciudad y las memorias de guerra, entre otros temas. 

Lejos de allí, a casi 600 kilómetros, se encuentra el municipio caucano de El Tambo, región igualmente golpeada por la guerra pero que ha preferido autodefinirse como zona de resistencia y de paz. Allí, hace 24 años, se creó la Corporación Maestra Vida, una organización de la sociedad civil que, desde una institución educativa homónima, asumió el reto de educar a las niñas, niños y jóvenes desde El índice de desarrollo humano que la ONU publicó por primera vez hace treinta años, contenía dos ideas muy poderosas en favor del acceso a la cultura y el conocimiento como caminos para la liberación humana. La primera idea fue incluir el ámbito educativo como una de las tres dimensiones esenciales del bienestar, tan importante como el hecho mismo de tener una vida larga y saludable y la posibilidad de poseer bienes materiales para satisfacer necesidades básicas. La segunda idea fue darle a la capacidad de leer y escribir el doble de importancia para las personas que a todos los demás procesos de escolaridad formal. Esta priorización responde al hecho de que hay una gran privación de la dignidad humana en las sociedades en las que se presentan altos índices de analfabetismo. Como Colombia. En nuestro país, el 13 % de la población rural sigue sin saber leer, el analfabetismo funcional es muy elevado y la UNAD, la universidad pública abierta de Colombia, de abierta no tiene sino el nombre, pues en realidad es cara y no es muy claro el impacto de su labor. Entre tanto, el gobierno Santos se fijó metas de alfabetización para llegar a unos 600 000 adultos, pero nunca destinó la plata ni para llegar a quienes más lo necesitan ni para garantizar el aprendizaje efectivo de quienes acceden a la limitada oferta. Además, el Ministerio de Educación no transfiere recursos para este propósito a las secretarías de Educación, así que las jornadas nocturnas y sabatinas han comenzado a desaparecer, y en cambio les entrega a entidades privadas escasos 7 000 000 de pesos para que les enseñe las primeras letras a un grupo de 25 personas que ellas mismas deben encontrar. (Continúa en la última cara) otras miradas, desde pedagogías alternativas que involucren los saberes de las comunidades campesinas e indígenas y que fomenten el intercambio de conocimientos entre comunidades urbanas y semiurbanas. 

A pesar de la distancia, estos dos proyectos, ambos premiados en la primera convocatoria de Paz a Tu Idea organizada por Educapaz, vieron en el otro, en su par, una fuente de aprendizaje e inspiración. En consecuencia, desde hace algunos meses se plantearon el reto de reunirse para intercambiar experiencias, objetivo que alcanzaron, no sin algunas dificultades propias de la geografía nacional, el pasado 31 de mayo, precisamente en El Tambo, en una productiva jornada de trabajo de dos días.