Hacia una ‘ciudadanía sexual’ Docentes que transforman realidades

Se llama Luis Miguel Bermúdez Gutiérrez, aunque es mejor conocido como el docente que logró eliminar los embarazos adolescentes en el colegio Gerardo Paredes de Bogotá, el ganador del premio Gran Maestro de la Fundación Compartir o como uno de los candidatos al Global Teacher Prize, para muchos, el Nóbel en educación.

Aunque merecidos, estos reconocimientos no son lo más importante detrás del profe Luis Miguel: su verdadera hazaña está en haberse atrevido a innovar para responder a las necesidades estructurales de la comunidad educativa, logrando transformar positivamente las realidades de su entorno, mucho más allá de las aulas. 

Es por ello que es tan insistente en que lo que él hace no es educación sexual, sino ciudadanía sexual: “Lo primero —asegura el profe— admite varias posturas de un mismo tema, posturas moralistas, posturas biologicistas, etc., y esas (…) lo que hacen es empezar a dar discusión entre ellas mismas sin generar un consenso. La ciudadanía sexual —continúa— se trata de incorporar en el plan de estudios todo lo que tiene que ver con derechos humanos, sexuales y reproductivos (…) que son todos derechos innegociables en cualquier contexto”. Y es allí en donde encontramos su innovación: no se trata solo de evitar los embarazos tempranos, sino de, a partir de ello, ayudar a eliminar las violencias de género, el feminicidio y los círculos de pobreza, así como transformar los roles de género impuestos y promover el derecho de las niñas, niños y adolescentes a decidir.  

Y es que todo está relacionado: así, por ejemplo, el matoneo que sufren los estudiantes que quieren usar condón, señalados de gais por sus compañeros; o la acusación de prostitutas que padecen en sus hogares algunas adolescentes que planifican, son factores que explican de manera mucho más completa los embarazos en los colegios, incluso más que la visión tradicional enfocada en el acceso a la información sobre los métodos anticonceptivos.

Este descubrimiento, por supuesto, no se dio de forma silvestre; fue el resultado de la decisión consciente del profe Luis Miguel de investigar con rigurosidad el tema y de hacer una tesis de posgrado que no estuviera condenada a quedarse en los anaqueles de una biblioteca, sino que fuera útil para la comunidad educativa de la que hace parte. La ventaja en ello, es que su experiencia se hace relativamente fácil de replicar. Pero el problema, según él mismo reconoce, es que las escuelas no quieren incluir el modelo pedagógico en los currículos antes de que los gobiernos lo vuelvan política pública, y estos últimos, ya que suelen abandonar las políticas al vaivén de los intereses electorales y de los cambios de administración, tampoco terminan por implementarlo. 

A pesar del frustrante círculo vicioso, el profe sigue optimista. Los resultados obtenidos en seis años de trabajo en el tema, así como el “cambio de chip” que está viendo en los más jóvenes, le permiten serlo. Por ello se anima a darles valiosos consejos a sus colegas que quieran meterse en la “vaca loca” de transformar realidades a través de la ciudadanía sexual: “[Primero], el que se meta en esto tiene que saber que va a tener resistencia y que tiene que fortalecerse (…) [Segundo], cuando tú visibilizas tu trabajo y se vuelve amplio entre todas las esferas de la sociedad, difícilmente aquellos que están en contra de tu trabajo van a tener fuerzas para hacerlo retroceder (…) [Y tercero], transforma tus propios prejuicios: si tú vas a llegar a educar creyendo que tus comportamientos sexuales o tu sexualidad es la correcta, la superior y la que debes enseñar a los demás (…) estás muy equivocado (…). La clave está en escuchar a los jóvenes, escuchar sus percepciones sin juzgar”. 

Estos mensajes, así como los detalles del exitoso modelo de ciudadanía sexual implementado en la I. E. Gerardo Paredes, merecen ser replicados. Educapaz, apostándole a la transformación social a través de la innovación pedagógica, espera muy pronto poder organizar un intercambio de experiencias entre el profe Luis Miguel, las y los docentes Crese y rurales del Tolima y aquellas comunidades educativas en las que tiene presencia el programa.