Ubaté en clave de paz

Entrevistamos a Ana Giraldo y Leidy Riascos, las dos nuevas coordinadoras locales de Educapaz para estas dos nuevas regiones a las que estamos llegando.

Son mujeres, están empoderadas, son lideresas, son afrocolombianas, son resilientes, ¡son educadoras! Así son ellas dos, las personas que tienen la responsabilidad de facilitar el diálogo entre Educapaz y las comunidades, así como de coordinar las acciones entre los socios en el territorio. Se trata de Ana Maryury Giraldo y Leidy Riascos, coordinadoras locales del Programa para el Chocó y para el litoral caucano, respectivamente.

El arribo de Educapaz a estas zonas no fue casual: respondió a un concienzudo proceso de exploración a lo largo de casi todo el 2018, que concluyó con la selección de estas dos regiones, dada la crudeza del conflicto armado, las señales de resiliencia que dan sus comunidades educativas y el interés demostrado por algunas de sus instituciones políticas y sociedad civil. Nuestra presencia allí se dará en el marco de un proceso de transición que irá hasta inicios de 2020, tiempo que dedicaremos a intentar comprender las dinámicas del territorio estado de la educación, así como a determinar cómo podemos ser útiles sin afectar la naturalidad del proceso. Para ello, las actividades del Programa se centrarán en tres líneas: Diálogo de realidades, Proceso de formación corto con actores estratégicos educativos, y Apoyo a redes, especialmente de jóvenes y de mujeres. Una eventual permanencia más larga, dependerá del deseo de las comunidades, de las condiciones políticas y de seguridad, asi como de la viabilidad financiera que podamos encontrar.

En toda esta labor, el rol de Ana y Leidy será fundamental. Por eso quisimos entrevistarlas. 

Educapaz (EP): ¿Cómo fue que llegaron a interesarse en la educación? 

Ana Giraldo (AG): nuestros padres, durante la crianza, siempre nos infundieron la necesidad de educarnos no solo con los valores que ellos nos daban en casa, sino (…) también aprovechando las bondades y oportunidades de asistir a la escuela (…) Recuerdo además que, siendo niña, en Quibdó, replicaba las clases de Naturales, So- ciales y Matemáticas con mis vecinos del barrio, jugando a la escuelita (…) Muchos consideraban que me entendían con mayor facilidad y que les gustaba el método, entonces varios profesores me nombraron monitora de sus clases y, al terminar el bachillerato, las mismas profesoras y profesores me recomendaban para que diera clases de refuerzo a los niños y niñas en sus casas.

Leidy Riascos (LR): Soy una mujer negra de Guapi. Pero de la carga de esa condición no me di cuenta sino hasta que llegué a estudiar. Popayán (…) Allí sentí mucha discriminación y mucho racismo, así que, con unos compañeros (…) creamos el grupo «Palenque universitario» [y después] el «Proceso nacional de estudiantes universitarios afrocolombianos». Yo hacía parte de la mesa de educación. Ese fue un proceso muy bonito que hizo que me enamorara de la educación y que me convenciera de que es a través de ella que nuestras comunidades pueden transformar sUS condiciones de vida (…) Pero no hablo de una educación como la que recibimos constantemente (..) sino de una educación diferente, una educación donde al niño se le enseñe orientado a su contexto y a su cotidianidad, donde el niño se eduque amando a su territorio.

EP: ¿Cuáles crees que son las principales necesidades educativas que tiene la región y, en ese sentido, cuáles serían los principales retos para Educapaz?

AG: Para ninguna persona es desconocida la situación económica del Chocó. Pero esto se enfatiza, principalmente, en problemas de infraestructura y de dotación en los ambientes escolares. También debe mencionarse la falta de profesionales que sean conscientes de que, dada la dispersión geográfica del departamento, les corresponde ir adonde se requieren, a remotos lugares en donde hay muchas necesidades emocionales, físicas y académicas (…) Pero el principal reto para Educapaz será entender la etnoeducación, con todas su pluriculturalidad y su diversidad en el Chocó, a partir de las dinámicas tradicionales afro e indígenas existentes.

LR: en el Cauca es necesario replantear el modelo pedagógico para que se convierta en una apuesta la inclusión de las diversidades territoriales. Todos sabemos que este es un departamento rico en diversidad étnica y cultural: tiene indígenas, blancos, mestizos y tiene negros(…) Entonces, el principal reto de Educapaz será generar procesos de articulación entre los territorios, que permitan la creación de espacios que posibiliten una transformación a todas las comunidades. Es un reto porque históricamente nosotros hemos sido muy desunidos y, además, las diferentes entidades e instituciones que han llegado al territorio han fracturado, de una manera u otra, nuestros propios procesos.

EP: ¿Para ti qué significa educar para la paz? 

AG: es educar para la vida. Es educar para la convivencia. Es educar para aprender a escuchar a la otra persona, es ponerse en sus zapatos y respetar el concepto ajeno. Es entender el dolor ajeno. Educar para la paz es comprender que todos somos importantes y que merecemos respeto, que merecemos ser atendidos, que merecemos ser valorados. 

LR: es empezar por reconocer nuestra identidad, nuestras realidades y, sobre todo, conocer nuestra historia. Yo siento que cuando logremos eso, iniciaremos un proceso de respeto por nuestra identidad cultural, que es la principal herramienta para hablar de paz. Tal vez si se da ese respeto, estaríamos hablando de esa paz, ¿no?.