El domingo 27 de octubre Colombia elegirá gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles. De entre los 121 194 candidatas y candidatos inscritos, ¿cómo identificar aquellos que están realmente comprometidos con la educación de calidad? Aquí algunas pistas.

«Si quieren tener todo lo que piden, ganen las elecciones». Ese fue el reto que, no hace mucho, le lanzaron al movimiento estudiantil colombiano. Así por lo menos lo recordó Alejandro Palacios, uno de sus líderes y panelista en el conversatorio de cierre del II Encuentro Nacional de Redes, en el que se analizó el papel de la educación en la agenda electoral del país.

Aunque fue una forma poco elegante de decirle a las y los estudiantes que no pidieran tanto, la verdad es que el comentario no estaba del todo equivocado: las políticas públicas que se implementan son, en efecto, las de los ganadores en las urnas, para bien o para mal, y la educación no escapa de esa lógica. De allí la importancia de salir a votar y de hacerlo de manera consciente e informada: lo que ocurra ese día definirá, en gran medida, el enfoque que tendrá la educación por los próximos cuatro años.

Decirlo, somos conscientes, es más fácil que hacerlo. Especialmente teniendo en cuenta que ningún candidato en campaña, en ningún lugar del mundo, va a decir públicamente que está en contra de una buena educación. Entonces, ¿cómo identificar a las y los candidatos realmente comprometidos con la educación de calidad?

Quizás la respuesta más honesta es la que Ángela Constanza Jerez, coordinadora nacional de Niñez Ya, le dio a Educapaz en una entrevista exclusiva: «Sé que es difícil –asegura– pero la única forma de hacerlo es tomarse la molestia de revisar lo que han dicho en distintos escenarios (usando por ejemplo el internet) y, sobre todo, yendo directamente a la página de la Registraduría, a bajar los programas de gobierno y leerlos, a ver qué hay allí, en sus capítulos de educación».

El consejo es bueno de eso no hay duda; pero, una vez se tengan los programas de gobierno en la mano, ¿qué es lo que se debe buscar? Óscar Sánchez, Coordinador nacional de Educapaz y otro de los panelistas del Encuentro, dio algunas pistas: «Hay que ver si los candidatos se concentran en propuestas inmediatistas y simplistas, como la infraestructura, la comida o el transporte, olvidando las condiciones laborales de los docentes, su formación, los procesos de aprendizaje o las desigualdades entre escuelas y zonas geográficas».

Y no es que lo primero no sea importante; es solo que ni un buen edificio ni un buen refrigerio, por sí solos, garantizan una educación de calidad. Por eso es que Laura Estefanía Pillimué Quintero, estudiante de la I. E. Unión Colombia y otra de las panelistas, confiesa que cuando tenga edad para votar lo hará por aquellas candidatas o candidatos que sean capaces de ir más allá de lo evidente: «Tener un lugar digno dónde estudiar es importante –afirma– pero, más que eso, lo que necesitamos es profesores que sepan educar (…), que la educación sea un derecho fundamental y que los estudiantes participemos en la toma de decisiones sobre las políticas de educación».

Quien sí podrá votar en las próximas elecciones será Blanca Irene Rubio Hernández, docente del colegio María Auxiliadora de Santa Marta, también invitada al Encuentro. Y lo hará por aquellos aspirantes que «en sus agendas tengan en cuenta las realidades sociales del territorio y propongan incluir la paz dentro de los currículos (…) Por quienes se centren en la formación docente y en la resolución de conflictos de las comunidades educativas. Por quienes se preocupen tanto por que los niños permanezcan todo el día en el aula como por la calidad de la educación que están recibiendo allí».

Con ella está de acuerdo Empresarios por la Educación, fundación que, entrevistada por Educapaz, se atrevió a lanzar unas recomendaciones para las personas que saldrán a votar: «Presten atención a los candidatos más comprometidos con cumplir los planes y programas definidos para mejorar la educación en zonas afectadas por el conflicto, que construyen sobre lo construido, y los que reconocen las buenas prácticas en el territorio. Esto se evidencia en propuestas concretas que reconocen las problemáticas menos atendidas y diseñan alternativas regionales para su solución. Entre los temas a los que más tendrían que ponerle la lupa –continúa la Fundación–, están: trayectorias educativas completas y de buena calidad entre los diferentes niveles de educación, aumento de la financiación en educación rural y educación para la paz, y estrategias para fortalecer las relaciones y articulación entre actores involucrados en la educación para la paz».

La mala noticia es que, como están las cosas, encontrar a estos candidatos no parece tarea fácil.Así lo reconocieron la mayoría de panelistas y entrevistados: «La educación no da votos porque los resultados se ven en varios años; por eso los candidatos no le paran muchas bolas», aseguró Alejandro. «Los actuales candidatos tienen una deuda educativa con la región», complementa Blanca. «La mayoría de los candidatos en las regiones en donde tenemos presencia, no realizan propuestas concretas para mejorar la educación en las zonas rurales y en la ruralidad dispersa», confirma Empresarios por la Educación.

Más que de percepciones, parece tratarse de una preocupante realidad. Así por lo menos se desprende del informe “Candidatos dejan en espera a la niñez”, un análisis de los programas de gobierno de candidatos a alcaldías y gobernaciones de diecinueve departamentos de Colombia, recientemente publicado por NiñezYa. En palabras de Constanza: «Después de revisar ciento tres programas de gobierno (…) nos dimos cuenta de que solamente uno incluía las diez temáticas que consideramos requieren mayor atención, para que niñas, niños y adolescentes estén equipados con las capacidades humanas necesarias para su desarrollo integral (ver recuadro). Al 42,7 % de los programas de gobierno los calificamos como deficientes –ya que incluyen cinco o menos de las temáticas– y al 33,9 % como aceptables –pues incorporan entre seis y siete de los criterios–. Lo que vemos en general –continúa Constanza– es que la educación inicial casi no está presente, falta educación rural, no hay referencias explícitas a cómo se va a hacer el censo de las comunidades educativas, no hay mayor mención a los acompañamientos a los profesores para que tengan mejor formación, ni a los esquemas de transporte y alimentación, y también hay muy poco relacionado con calidad; es muy deficiente».

Pero la buena noticia es que, como lo expresó Óscar Sánchez durante el Encuentro, «La mayoría de candidatos no van a proponer temas que a los votantes no les importan, ni los políticos van a hacer lo que la ciudadanía no les está reclamando». Y eso, aunque suene paradójico, es lo bonito de la democracia y del voto: si en estas elecciones y en enero próximo, cuando se posesionen los nuevos mandatarios y representantes locales, hace presencia una sociedad que deja de conformarse con las promesas basadas en el cemento y que exige educación integral de calidad; una ciudadanía dispuesta a castigar con su voto a los unos y a premiar a los otros, más temprano que tarde esas demandas serán integradas a los programas y a los planes de gobierno.

Desde Educapaz, por supuesto, no podemos señalar por quién votar y por quién no. Lo que sí podemos hacer es invitarles a salir masivamente a las urnas el próximo 27 de octubre, a hacerlo de manera responsable e informada, y a apoyar a aquellas candidatas y candidatos que entiendan que los verdaderos cambios educativos deben hacerse escuchando a todos los actores interesados, que la educación es el camino para la construcción de seres autónomos, libres y felices, que esta debe ser pertinente para cada persona y para cada territorio y, sobre todo, que la educación en Colombia tiene que dejar de ser segregada ✐