Estudiantes que lideran las transformaciones

Por defender la educación superior como un derecho para las y los jóvenes del país, por promover la movilización pacífica y por ser veedores de los recursos del Estado, la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior (Acrees) recibió el premio a los Mejores Líderes de Colombia 2019, reconocimiento que anualmente entrega la Revista Semana. Educapaz, en exclusiva, entrevistó a Jennifer Pedraza, una de sus representantes y líderes.

Educapaz (EP). ¿Por qué crees que el jurado de Líderes Semana premió a Acrees? ¿Qué vieron en esta organización que, en este momento preciso, los hizo merecedores de este reconocimiento? 

Jennifer Pedraza (JP). Lo principal fue la posición de Acrees para defender la educación superior como un derecho y además el rechazo a todo tipo de violencia en las movilizaciones, la defensa de la movilización pacífica, masiva y creativa como el mecanismo más idóneo para defender nuestros derechos. Además es importante el rigor para hacer propuestas nuevas sobre de dónde financiar la educación superior y cómo demostrar que realmente recursos públicos existen solamente que están mal orientados y han privilegiado la financiación de los créditos y de las becas por encima de la financiación de las universidades públicas a pesar de su crisis. 

Hace cerca de un año, en este mismo boletín, hablamos del paro estudiantil, de sus demandas, logros y retos. ¿Qué ha cambiado en este tiempo? ¿Por qué las y los estudiantes han vuelto a las calles? 

Lo más importante es que varios puntos del acuerdo que se firmó el 14 de diciembre del 2018 [con el Gobierno] se han venido cumpliendo. Eso implica que hoy las instituciones de educación superior públicas –hablamos de universidades e instituciones técnicas tecnológicas y universitarias– tienen más de medio billón de pesos fruto de los acuerdos en sus presupuestos para poder financiar sus fines misionales de docencia, investigación, extensión. Eso es muy importante porque al final el objetivo de toda esta lucha es mejorar las condiciones concretas de vida de los estudiantes y de los profesores. Así que estos recursos se van a traducir en mejores condiciones laborales para los docentes y trabajadores, en más recursos para bienestar, en liberar un poco las finanzas de las universidades públicas para que puedan emprender nuevas tareas como la lucha en contra del acoso sexual y laboral y en contra del suicidio, o para atender mejor estas situaciones de inestabilidad emocional y psicológica de sus de sus estudiantes profesores y trabajadores. Además, esto fue un gran ejemplo para el resto de sectores sociales de Colombia en términos de que movilizarse si funciona y si sirve para defender nuestros derechos y para promover causas importantes para nuestro país. Así que lo que vemos hoy, en gran, a mi parecer es consecuencia del éxito de la movilización estudiantil del 2018.}

Hay quienes creen que la movilización ciudadana que vive actualmente Colombia, no tiene precedentes, no tanto por su duración sino por su dinámica: no pertenece a un solo sector, ha logrado incluir a vecinos de a pie, ha tenido en el arte y la cultura una punta de lanza, etc. ¿Compartes esta opinión? ¿Qué crees que ha cambiado en la ciudadanía colombiana para que se manifieste de esta manera? 

JP. Coincido plenamente con esa lectura sobre la movilización actual de Colombia. Creo que el principal factor de cambio es que hay una articulación nacional entre todos los sectores sociales que han llamado a paro nacional y a la necesidad movilizarnos. Por eso es que el Comité Nacional del Paro es fundamental y es único, en términos de que puede unificar y ha logrado unificar las exigencias de todos estos sectores en trece ejes de trabajo para poder negociar con el Gobierno nacional. También ha sido una gran experiencia porque todos los sectores nos encontramos allí como uno más y aportamos desde nuestras diferentes perspectivas y desde nuestras diferentes prioridades. Considero que eso ha sido un factor determinante para que esta movilización pueda desarrollarse en la forma en la que lo ha hecho; por eso creo que hay que cuidar ese Comité Nacional y defenderlo por parte de todos los movimientos sociales de Colombia. Lo que está cambiando en la ciudadanía colombiana es, primero, que hay un gran nivel de indignación en términos de que el Gobierno está haciendo cosas que dijo que no iba a hacer en elecciones, y ya es un acumulado de múltiples reformas laborales y tributarias regresivas que han agudizado la crisis y que la han descargado sobre los hombros de las familias colombianas, al punto de que ya esta es la gota que rebosó la copa. Eso ha hecho que la gente salga a las calles en torno a tres exigencias concretas que el Comité Nacional de Paro estableció: una es en contra del paquetazo neoliberal orientado por la OCDE, que incluye reformas laborales, pensionales y tributaria; la segunda es en defensa de la vida en rechazo a los asesinatos de líderes sociales; y la última es en defensa de la paz, exigiendo que se cumplan los acuerdos firmados entre el Estado colombiano y la insurgencia de las FARC. Por eso el 21 de noviembre salieron millones de personas a las calles y creo que el presidente debe escuchar y negociar con el Comité Nacional.