Un solo día no es suficiente para reconocer las labores que con tanto amor, dedicación y compromiso hacen por nuestras niñas, niños y jóvenes. Es que son ustedes, queridas maestras y maestros, quienes se preocupan por la educación, no solo como una formación en donde se hace énfasis en el aprendizaje de conocimientos disciplinares, sino también para guiarnos en el camino de la vida. Por eso conmemoramos el 15 de mayo, para agradecerles por su preocupación por educarnos.

En esta ocasión, queremos hacer un reconocimiento especial a las y los docentes de la esquina sur del Tolima, quienes le están apostando a la educación rural en aras de transformar contextos violentos y forjar caminos hacia un territorio en paz, mediante el fortalecimiento de las capacidades de niñas, niños, jóvenes y sus familias. Ser docente en zona rural no es trabajo fácil. Ustedes a diario se enfrentan al mal estado de los salones, la ausencia de insumos académicos, a los difíciles entornos de pobreza, al deterioro de las vías que impide el acceso a las escuelas, entre muchas otras dificultades. Sin embargo, pese a todos estos obstáculos, ustedes son la imagen manifiesta de que educar en la ruralidad es apostarle a construir la paz.

Desde la llegada de Educapaz a los municipios de Ataco, Chaparral, Planadas y Rioblanco, es evidente el compromiso de las y los docentes por identificar los problemas estructurales que afectan a la comunidad educativa y las estrategias para solucionarlos; sin importar sus quehaceres, problemas personales, lluvias y largos recorridos, hasta el punto de encuentro o demás obstáculos.

Por todo eso, y mucho, más, ¡feliz día de la maestra y del maestro!