De y para rectores: la historia de una escuela de formación en el Tolima

Desde 2017 funciona la Escuela de rectores Estanislao Zuleta, espacio permanente de formación para rectoras y rectores del departamento, una experiencia digna de conocerse y replicarse.

«La educación es un tema que me apasiona —decía el maestro Estanislao Zuleta—, [pero] mientras el alumno y el profesor estén convencidos de que hay uno que sabe y otro que no sabe; que el que sabe va a informar e ilustrar al que no sabe (…) la educación es un asunto perdido». 

No se trata de una simple frase de cajón: el filósofo, escritor y, sobre todo, pedagogo colombiano, realmente creía en ella, y dedicó gran parte de su vida a cambiar las dinámicas tradicionales de la enseñanza y la forma de pensar de las comunidades educativas. 

Y lo logró, a tal punto que, casi treinta años después de su muerte, su legado fue retomado por un grupo de rectoras y rectores del Tolima, creando un espacio permanente de formación para sí mismos, en el que sus miembros trabajan de manera horizontal, en ambientes de confianza e innovación, y en el que se dialoga y comparten experiencias, frustraciones e ilusiones sobre su gestión, con el fin de mejorar su desempeño y, en consecuencia, la calidad de la educación. El nombre que se dieron, a través de un concurso interno, difícilmente pudo ser más acertado: Escuela de rectores Estanislao Zuleta. 

Actualmente la iniciativa, después de dos convocatorias (2017 y 2018), y con el apoyo de la Secretaría de Educación del Tolima, cuenta con 57 miembros de 36 municipios, con lo cual ha logrado, entre otras cosas, concertar participativamente su propio reglamento interno y funcionamiento, cualificar los liderazgos preexistentes, socializar las experiencias significativas, así como gestionar y coordinar los esfuerzos de distintas entidades que apoyan a la Escuela. 

Uno de esos acompañamientos, es el de Educapaz: desde mayo de este año, conscientes de que mejorar la calidad de la educación es un objetivo compartido, el Programa ha venido apoyando a la Escuela de rectores, reconociéndola y fortaleciéndola como un espacio autónomo de reflexión, formación y trabajo colectivo, como una experiencia pionera en la formación de directivos docentes, y como un proceso de innovación pedagógica en donde las y los rectores definen qué es lo mejor para cumplir con su misión y tarea autoformativa.

Es por eso que, desde Educapaz, estamos ayudando a fortalecer las capacidades de sus miembros para ser líderesas y líderes pedagógicos, administrativos y comunitarios, para generar transformaciones en sus comunidades educativas y para incidir en el cambio de la política educativa regional y nacional; es por tal razón, además, que hemos puesto a su disposición la plataforma interactiva Paz a tu Idea, para garantizar la sistematización de su proceso, ampliar el rango del intercambio de experiencias e incitar el trabajo en red; y es por lo cual, también, que los equipos técnico y de coordinación del Programa siguen comprometidos con el desarrollo de la Escuela.  

El maestro Zuleta solía decir que «la educación, tal como está, reprime el pensamiento, así no se lo proponga. Al estudiante —continuaba— no se le reconoce ni respeta como pensador (…) Si lo reprimen y lo ponen a repetir y a aprender cosas que no le interesan y que no investigue, eso no se puede llamar educar». La Escuela de rectores del Tolima, al asumir que las directivas escolares también son permanentes alumnos, está aprendiendo esto de primera mano.