De la educación pública al Concejo de Bogotá

Julián Rodríguez Sastoque (Alianza Verde), con más de 28 mil votos, se convirtió en el concejal electo más joven en la historia de Bogotá. Lo que no todos saben, es que él es un ejemplo de lo que se puede lograr con una educación pública de calidad. Entrevista exclusiva con Educapaz.

Educapaz (EP): a gran parte de las y los bogotanos nos sorprendió gratamente que uno de tus primeros actos como concejal electo fuese ir al colegio en el que estudiaste, al I. T. I. Francisco José de Caldas, algo no muy común entre los políticos del país. ¿Por qué lo hiciste? ¿Qué significó para ti? 

Julian Rodriguez Sastoque (JS): para mí era primordial hacer una primera visita de agradecimiento profundo, volver a mi casa, a mi colegio, el lugar donde empezó todo: mi proceso, mi liderazgo, el lugar donde entendí que la educación es una herramienta poderosísima de transformación social (…) Mis profes me ayudaron a identificar mi vocación, a conectarme con procesos y con personas que eran valiosas aliadas en este camino. Al colegio siempre le tendré muchísimo agradecimiento. 

EP: estudiaste en un colegio público y, también, en una universidad pública: la Nacional. He escuchado a algunas personas decir que los logros que has alcanzado responden en gran medida a esto, pero también he oído a otros afirmar que fueron a pesar de ello. ¿Tú qué piensas? 

JS: sin duda alguna me quedo con la primera definición. En efecto la educación pública ha sido la base de este proceso y de estos logros, pero al mismo tiempo ha sido una motivación para superar paradigmas y estereotipos: la educación pública se estigmatiza, se dice que es menos que la privada, los estudiantes de las universidades públicas como la Nacho han sido criminalizados (…) y se han creado imaginarios de cosas que no representamos. En este caso estamos mostrando que la educación pública, si bien tiene muchos retos por superar, también tiene personas valiosas que con mucho esfuerzo logran educarse gracias al apoyo de todos los colombianos –porque finalmente recibimos nuestra educación de los impuestos–; que sabemos aprovechar estos recursos. 

EP: el fortalecimiento de la educación pública bogotana fue, precisamente, una de tus banderas de campaña. ¿Cómo piensas hacerlo desde el Concejo? 

JS: creo que su fortalecimiento tiene que ir dirigido, por un lado, a temas de calidad que son esenciales, por ejemplo, para garantizar el paso efectivo de la Educación Media a la Educación Superior (…) Es una tragedia social que se nos queden tantos miles de jóvenes fuera de las universidades o de la formación técnica o tecnológica, todo porque la educación sigue siendo más un negocio que un privilegio o que un derecho. En ese sentido, hay que garantizar que haya formación en Educación Superior, repensarnos el tema curricular para fomentar la innovación pedagógica en el aula; hay que fortalecer los procesos de formación docente en posgrado con becas y hay que meterle la ficha a la primera infancia (…) recuperar muchas de las cosas en las que se había avanzado y que en esta administración se echaron para atrás. 

EP: eres el concejal más joven en la historia de Bogotá. ¿Esa juventud hizo más difícil la campaña? ¿Qué les dirías a las y los estudiantes para los que ahora eres una inspiración?

JS: en una ciudad como Bogotá, el ser joven es un factor diferencial que, si se aprovecha bien, puede funcionar (aunque juventud no necesariamente es sinónimo de renovación política). En la calle se sentía muy bonito cuando la ciudadanía me veía haciendo campaña y decía cosas como: «Uy, qué maravilla ver a un joven haciendo política», o «¿Tú eres el candidato? Eso es lo que hay que apoyar porque a nosotros ya nos queda difícil cambiar esto». Pero lo más difícil fue enfrentarse con la maquinaria en la calle, con aquellos que daban almuerzos, viajes, rifas… Uno sentía un poco de miedo por competir contra esa gente con tanto poder y con tanta estructura, pero afortunadamente lo que vimos es que el voto de opinión pesó y fue lo más decisivo en estas elecciones (…) Ahora que, como concejal joven, mi principal tarea es abrirles el espacio a otros jóvenes, es dar ejemplo haciendo una política distinta, sin atornillarse al poder ni caer en las mismas prácticas tradicionales; es hacer escuelas de liderazgo para pasar la batuta, delegar y abrirles el espacio a otras personas valiosas (…) Quiero invitar a los jóvenes a que se arriesguen y a que no tengan miedo de participar en política. Si yo lo logré, sin recursos, contactando a los procesos de base, ustedes también lo pueden lograr (…) Ser joven no es sinónimo de incapacidad. Tenemos experiencia, somos una generación educada y brillante que tiene que seguir rompiendo paradigmas políticos. 

EP: para ti, ¿qué es educar para la paz? 

JS: es algo que va más allá de la firma de los acuerdos entre los actores armados. Nos implica responsabilizarnos a cada uno de nosotros, cambiar nuestras propias prácticas cotidianas que fomentan el odio, la violencia, la desigualdad y que no reconocen la importancia del otro y de sus derechos. Significa entender nuestro deber de relacionarnos fomentando la reconciliación con la naturaleza. Es entender que en la escuela, entendida como territorio de paz, es en donde podemos empezar a cambiar el chip en las nuevas generaciones. Es educar de forma innovadora, entender que hay que fortalecer la educación para el Ser y que ahí está la clave para formar ciudadanos para la vida, para la democracia, para que participen políticamente y para que hagan valer sus derechos desde muy temprano.