Bitácora de un diplomado

En sus rostros se evidenciaba la satisfacción del deber cumplido, del placer de culminar con éxito lo que con tantas ganas habían comenzado nueve meses atrás. No podían —ni tampoco querían— disimularlo, ninguna de las más de 300 personas que participaron del Diplomado de Gestión Participativa de la Política Pública Educativa, organizado en el marco del proceso formativo y de asistencia técnica previsto por Educapaz, en su línea de educación rural, liderado principalmente por la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep/PPP), el cual llegó a su fin el pasado 26 de febrero.

Fueron siete sesiones y 103 horas de trabajo presencial y autónomo en Ataco, Rioblanco, Chaparral y Planadas, en el sur del Tolima. A través de estas, docentes, rectores, líderes culturales y comunitarios, representantes del sector productivo y hasta alcaldes, fortalecieron sus capacidades conceptuales, metodológicas, proceSe espera que este diplomado, caracterizado por la diversidad de sus participantes, pueda ser replicado en todos los territorios Educapaz. dimentales y de liderazgo para la construcción participativa del Plan Educativo Municipal y para la formulación de políticas públicas para el relacionamiento escuela-comunidad-territorio.

Fue, como algunos lo describieron, un verdadero viaje, uno que inició en julio de 2017 cuando tuvieron su primera sesión, dedicada a conocer y entender las características de las políticas públicas. La aventura continuó, un mes después, abordando los mapas de problemas y la cartografía sobre actores y relaciones. La tercera parada, en agosto de ese mismo año, tuvo a la gestión financiera y a los hitos del poblamiento como temas principales. La cuarta y quinta sesión giraron en torno a las cartografías (educación, vocación productiva, oferta pública y violencias) y el uso y proyección del diagnóstico educativo, respectivamente; mientras que la sexta y séptima sesiones abordaron las líneas estratégicas para construir soluciones, para incidir y para evaluar. 

Las y los participantes se reencontrarán el próximo 21 de abril, cuando tendrá lugar, en Chaparral, la ceremonia de clausura. Será el momento perfecto para volver a ver sus caras de satisfacción e intercambiarán lo que ha sido hasta el momento el proceso de poner en práctica lo aprendido. Por lo pronto, es claro que, como dicen las abuelas, nadie les podrá quita lo baila’o.